La aleta caudal genera potentes vibraciones que son percibidas por la línea lateral del depredador. Estas vibraciones provocan la agresividad de los peces depredadores. El movimiento del cuerpo y la cola transmite vibraciones de baja frecuencia. Estas ondas vibratorias atraen a los depredadores. El perfil y el color transmiten las señales visuales. Estas señales desencadenan el ataque final.