Recordatorio: por qué usar gafas de esquí
Antes de los 12 años, los niños aún no tienen el cristalino totalmente desarrollado. Por ello, sus ojos son aún más sensibles que los de los adultos. Así pues, protegerlos adecuadamente es fundamental para evitar problemas en la edad adulta.
También conviene tener en cuenta que, en la montaña, el reflejo de la luz solar sobre la nieve intensifica la potencia de los rayos UV. ¡Una razón más de peso para equipar a tu hijo con unas gafas de esquí!
Como habrás comprobado, la función principal de las gafas de esquí es proteger los ojos de los rayos UV. Sin embargo, gracias a su diseño, que se ajusta perfectamente a la parte superior del rostro infantil, también ofrecen protección frente al viento, el frío y las inclemencias del tiempo.
Más resistentes que las gafas de sol convencionales, las gafas de esquí son ideales para los deportes de invierno que implican mayor movimiento y, por tanto, un mayor riesgo de impactos. En caso de caída, por ejemplo, la robusta montura de las gafas protege parte del rostro del niño, con un riesgo mínimo de rotura.
Si prefieres las gafas de sol, te recomendamos optar por modelos deportivos especializados que cuenten con monturas más resistentes.












