Más allá de la comida, el caballo necesita beber una gran cantidad de agua limpia y fresca.
Su salud y su rendimiento se ven totalmente afectados por el estado de hidratación en el que se encuentre, ya que el cuerpo de un caballo necesita agua para poder realizar la mayor parte de sus actividades.
Además del rendimiento físico, la hidratación en un caballo también es necesaria para mantener en estado óptimo sus tejidos, es decir, sus tendones, sus músculos y, también, sus articulaciones. De esta forma también se disminuye la posibilidad de sufrir lesiones.
Este punto es muy importante y sobre todo lo es aún más si el caballo habita en un clima cálido puesto que el agua ayuda a que la posibilidad de deshidratación sea menor.
En función de diferentes factores como el tipo de ejemplar, la época del año, la actividad física y la alimentación, es común una dosis diaria de entre 25 y 75 litros. Los expertos recomiendan que el consumo de agua tiene que rondar los 5 litros por cada 100 kg de peso corporal.